Pensaba que esta es mi primera
Nochebuena solo.
Pensaba que a veces las cosas suceden así.
Pensaba en quienes pasan este día con quienes no quieren pasarlo.
Pensaba en las caretas que se potencian en las mesas.
Pensaba en aquellas personas que solo pasan navidades, casamientos y velorios y no se ven nunca más.
Pensaba en las sonrisas sordas, en los silencios sanadores.
Pensaba en quienes elijen este día para dar batallas de sobremesa.
Pensaba en las respuestas falseadas para cuidar al otro como si el otro se y te cuidara en sus comentarios.
Pensaba en los resplandores que brillan más que los arbolitos y en los regalos de compromiso solo por quedar bien.
Pensaba en aquellas que te dan maza a tus espaldas todo el año y se brindan a tu salud toda la noche.
Pensaba en los que se aferran a la religión y se olvidan de lo espiritual.
Pensaba en los que no pueden más y se van.
Pensaba en los que están solos en los hospitales, en las cárceles, en los asilos, en las sonrisas que moran en algo menos que la nada.
Pensaba en mis propias fobias y en tratar de entender el espíritu navideño en los demás.
Pensaba en mis guirnaldas ausentes y en mi árbol despojado.
Pensaba en qué lindo sería una vez sentir el abrazo sanador sin sentirse tan cerca del borde.
Pensaba en los niños ojos cuando desenvuelvan los paquetes.
Pensaba en las inmensas soledades que me antecedieron y que me continuarán.
Pensaba en los ausentes eternos y en los que extraño.
Pensaba en vos. Tanto pensaba en vos.
Pensaba en la cerveza que derramaré por enésima vez sobre mi camisa.
Pensaba en los petardos de mi mente.
Pensaba en un poco de luz y de luna.
Pensaba que no está tan malo pasarla en mí.
Pensaba en el champagne que me espera en la nieve para explotar en un rato cuando se encienda otra navidad.
Pensaba que a veces las cosas suceden así.
Pensaba en quienes pasan este día con quienes no quieren pasarlo.
Pensaba en las caretas que se potencian en las mesas.
Pensaba en aquellas personas que solo pasan navidades, casamientos y velorios y no se ven nunca más.
Pensaba en las sonrisas sordas, en los silencios sanadores.
Pensaba en quienes elijen este día para dar batallas de sobremesa.
Pensaba en las respuestas falseadas para cuidar al otro como si el otro se y te cuidara en sus comentarios.
Pensaba en los resplandores que brillan más que los arbolitos y en los regalos de compromiso solo por quedar bien.
Pensaba en aquellas que te dan maza a tus espaldas todo el año y se brindan a tu salud toda la noche.
Pensaba en los que se aferran a la religión y se olvidan de lo espiritual.
Pensaba en los que no pueden más y se van.
Pensaba en los que están solos en los hospitales, en las cárceles, en los asilos, en las sonrisas que moran en algo menos que la nada.
Pensaba en mis propias fobias y en tratar de entender el espíritu navideño en los demás.
Pensaba en mis guirnaldas ausentes y en mi árbol despojado.
Pensaba en qué lindo sería una vez sentir el abrazo sanador sin sentirse tan cerca del borde.
Pensaba en los niños ojos cuando desenvuelvan los paquetes.
Pensaba en las inmensas soledades que me antecedieron y que me continuarán.
Pensaba en los ausentes eternos y en los que extraño.
Pensaba en vos. Tanto pensaba en vos.
Pensaba en la cerveza que derramaré por enésima vez sobre mi camisa.
Pensaba en los petardos de mi mente.
Pensaba en un poco de luz y de luna.
Pensaba que no está tan malo pasarla en mí.
Pensaba en el champagne que me espera en la nieve para explotar en un rato cuando se encienda otra navidad.
pic by Sebastián Scott

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